
La propuesta gráfica se diseñó para representar un espacio de lucha por vidas dignas, promoviendo la visibilidad de agendas feministas y la prevención de la violencia digital. Los materiales ilustrados buscan dar voz a las juventudes peruanas y venezolanas, facilitando su incidencia en espacios públicos y políticos.


El diseño se concibe como una herramienta estratégica que organiza informes técnicos y flyers conmemorativos, aportando claridad a las iniciativas legislativas. Mantiene una línea visual coherente que refleja valores de sororidad, interculturalidad y defensa de derechos humanos en entornos digitales y físicos.

