
La campaña se diseñó para representar un espacio de aprendizaje donde niños, niñas y adultos desafían mitos y tabúes. Promueve el acceso a información sobre salud e higiene menstrual mediante productos físicos y digitales que invitan a la interacción.


El proyecto se concibe como una herramienta estratégica que organiza contenidos educativos en piezas de merchandising y redes sociales. Para su ejecución se emplearon habilidades de diseño publicitario, adaptación de personajes, diagramación de materiales impresos y gestión de activos digitales.

